Y me encontré nuevamente en aquel sillón, de tono verdoso y sus cojines que desprendían un olor a tristeza y recuerdos, aquel sillón que algunos días atrás me sirvieron para poder observarte cuando llegaba de mis clases y me decidía a pasar momentos grados, platicando, sonriendo, comiendo y soñando despierto. Ahora solo estaba solo, deshecho por completo con mi cigarro a medio terminar, la misma ropa de un día anterior a que todo lo inevitable sucediera y se cumpliera tal y cual.
Por mi cabeza se cruzaban miles de ideas, cada una divagaba por un rumbo sin especificar, cada cual se transformaba en una pesadilla para mi, una pesadilla que evitaba pero que aun si, se adentraba a lo mas profundo de mi. Algunas con malicia me hacían dudar de todo, de mi, de ti, del mundo entero mientras otras me inducían a no poder dormir, y seguir viviendo de tus recuerdos.Yo no sabia a cual de ellas confesar mi desesperación y mi tristeza, dudaba a la ves en la coherencia de todo aquello que me estaba ocurriendo pero, ¿Quien diablos piensa en parar aquello, cuando esta destrizado desde el interior de su corazón?... no lo se, dudo que alguien no se torne demente ante estas situaciones en las que el esta de por medio el amor de una persona (de uno mismo, para ser mas especifico) pero, ¿quien lo entiende?.
Sigo postrado en aquel sillón, ahora mi cigarrillo se a apagado y un sin fin de lagrimas han recorrido aquel camino que se a marcado entre mi rostro, figurando la imagen de un suicida a quien se le han acabado los intentos por matarse.